Se visita la empresa, se elabora y con los medios tecnológicos que a día de hoy existen se remite a la empresa, sin que en muchas ocasiones, y sin el ánimo de generalizar se establezca un canal fluido entre la empresa y la empresa que se encarga de la PRL, dejando muchas cuestiones al libre albedrío del empresario. Que ante una Planificación Preventiva, sin una explicación clara y precisa, muchas veces no se lleva a cabo por desconocimiento, o simplemente porque el empresario, no tiene la capacidad de entender un documento de la envergadura de una Evaluación de Riesgos, con todas las connotaciones que ello implica.
Ello hace que se convierta en un mero trámite, y no una verdadera protección del trabajador, pues no se explica de una forma clara y precisa las medidas que deben ser adoptadas, para corregir todos los posibles riesgos que existan en la empresa.
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