Un minero solicitó una prestación por incapacidad causada por una dolencia pulmonar.

Juan trabajaba en la mina desde 1999, hasta que una afección en los pulmones por inhalar polvo le causó, primero, incapacidad temporal y finalmente, permanente. Esta dolencia provocada por su actividad le llevó a solicitar una prestación derivada de esta enfermedad profesional, cuestión que ha llegado hasta el Tribunal Supremo, teniendo que aclarar quién tiene que responder de esta asistencia. La sentencia dicta que «la imputación de las responsabilidades corresponde a todas las entidades que han intervenido en el aseguramiento, en proporción al tiempo de exposición del trabajador a los riesgos».

La cuestión de la que partía el Supremo para aclarar este pleito es que el operario venía prestando sus servicios para dos empresas dedicadas a la actividad minera en distintos periodos de tiempo, entre los años 2007 y 2015. Cada una de ellas tenía cubiertas las contingencias profesionales con dos mutuas distintas.

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