Negar a una empleada que está de baja por riesgo durante el embarazo que posponga sus quince días de permiso por matrimonio al momento en que se reincorpore a su puesto, no es sexista ni discriminatorio. Así lo ha declarado el Tribunal Superior de Justicia de Aragón en una reciente sentencia (cuyo texto puede consultar aquí).

Aunque la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres dispone en su artículo 8 que «constituye discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad», en el supuesto analizado por el tribunal la trabajadora no estaba de baja por maternidad, sino con una incapacidad temporal por riesgo en el embarazo. Se trata, por tanto, de una suspensión de la relación laboral motivada por la imposibilidad para la empleada embarazada de ocupar su puesto, ya que ello supondría un riesgo para su salud o la del feto, y la empresa no puede adaptarlo o reubicarle en otro lugar.

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