Entre las hipótesis acerca de cómo será la desescalada o la vuelta a la normalidad social y laboral cuando superemos la crisis, se ha llegado a barajar recientemente la implantación de una especie de pasaporte inmunológico que podría permitir a quien ya ha pasado el virus (sobre todo a quienes ocupan puestos críticos o desempeñan trabajos esenciales) volver a la actividad progresivamente. El usuario de esa certificación de inmunidad que tuviera anticuerpos podría demostrar así que no se puede contagiar ni diseminaría el coronavirus.

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