El Gobierno ha propuesto este martes a los empresarios y los sindicatos prorrogar los ERTE (Expedientes de regulación temporal de Empleo) hasta el próximo 31 de enero, pero en esta ocasión la extensión no será generalizada sino que el Ejecutivo analizará caso por caso las peticiones que reciba. La autoridad tendrá 10 días para analizar las peticiones de las empresas.

Como se prevé que haya una gran cantidad de solicitudes (aún hay más de un cuarto de millón de personas en suspensión temporal de empleo) en la mesa se han tratado dos posibilidades: un silencio negativo o uno positivo. Es decir, en caso de que el Gobierno no responda se daría por rechazada la petición de ERTE y en el segundo por aceptada. La primera opción ha generado bastante rechazo en varios de los interlocutores, según fuentes de la negociación.

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