Cataluña es la comunidad autónoma donde las rentas hasta 30.000 euros pagan más por el IRPF. El motivo reside en que esta comunidad tiene fijado el tipo mínimo en el 12%, muy por encima del 9,5% que poseen las 17 de media. Además, todas las autonomías que han puesto el tipo mínimo por encima del promedio lo han dejado en el 10% salvo Cataluña. Estas son Andalucía, Aragón, Asturias, Murcia y la Comunidad Valenciana. Y eso deja a las rentas bajas catalanas como las que mayor presión fiscal sufren por este impuesto, según el Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2018, publicado este lunes por el Registro de Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas. Las comunidades tienen capacidad legislativa sobre la mitad del impuesto de la Renta, y pueden modificar tarifas, algunos mínimos exentos, deducciones y bonificaciones.
El caso catalán se antoja claramente llamativo porque se desmarca de todas las demás. Mientras que la mayoría ha ido adaptando los tipos a la rebaja del impuesto que hizo el Estado central, la Generalitat los ha dejado igual que antes. Para una renta de 16.000 euros de un contribuyente soltero sin deducciones ni hijos ni discapacidad, en Cataluña abona 1.611 euros frente a los 1.439 que pagaría con la normativa exclusivamente estatal y los 1.492 que tributa en la siguiente que más presión ejerce en ese nivel de ingresos, Baleares. Le siguen por orden de mayor presión fiscal Murcia, Aragón y Andalucía. Por el contrario, la comunidad donde consistentemente se tributa menos en cualquier tramo de renta es Madrid. En este ejemplo, por 16.000 euros se pagan 1.434 euros.

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