A pesar del aumento a doble dígito de los precios en el último lustro, buena parte de las subidas salariales para preservar el poder adquisitivo ha acabado en las arcas del Estado como consecuencia de la no deflactación del IRPF. Según un estudio publicado hoy por la patronal Pimec, aproximadamente la mitad del coste laboral para corregir la inflación se destina al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y a las cotizaciones sociales. 

Por lo tanto, “la empresa asume un coste muy superior al beneficio que finalmente percibe la persona trabajadora”, ha comentado el presidente de la patronal, Antoni Cañete, que también ha lamentado que la no deflactación de la tarifa de este tributo acabe restando eficacia a los incrementos salariales, presionando los márgenes empresariales y perjudicando la competitividad, sobre todo de la pequeña y mediana empresa. 

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