Las nuevas prestaciones que se dan de alta en el sistema son cada vez más altas (de media un 14% más elevadas que las que se dan de baja), ya que los nuevos pensionistas acceden con bases reguladoras mayores y carreras de cotización más largas que en la mayoría de ocasiones dan derecho al 100% de la prestación.

La presión de las pensiones sobre los salarios entendida como el porcentaje de equivalencia entre ambas y, por ende, la capacidad de los segundos de soportar el peso creciente de la factura de las prestaciones de jubilación ha crecido de forma sustancial en los últimos años.

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