Cuando se trata del cobro del dividendo en efectivo, al ser un reparto de parte del beneficio que da la empresa a los accionistas, tributa como rendimientos de capital mobiliario en la base imponible del ahorro de la declaración de la Renta.

Si los dividendos se cobraron antes del 12 de julio del pasado año, la retención que se aplicó en ese momento fue del 20%, pero a partir de esa fecha, la retención pasó al 19,5% y ya, desde 2016 se retiene un 19%. De cara a hacer cuentas con el fisco, esta declaración de la renta es la primera en la que no se incluye la exención de tributar de los primeros 1.500 euros cobrados en concepto de dividendo, una medida que servía para atraer a los pequeños accionistas a la renta variable. A partir de enero de 2015, el contribuyendo tiene que tributar por todo lo cobrado en dividendos desde el primer céntimo de euro. En la declaración de la Renta de 2015, los dividendos tributarán según la siguiente escala.

Los primeros –6.000 euros– de dividendos tributan al 19,5% en la Declaración de la Renta; el tramo comprendido entre 6.001 euros y 50.000 euros, tributan al 21,5%; y por la parte que excedan de 50.000 tributarán al 23,5%, tras la reforma fiscal. Se deberá imputar el importe recibido por dividendos en la casilla 025, “Dividendos y demás rendimientos por la participación en fondos propios de entidades”, del programa Padre.

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