El pasado día 31 de diciembre se publicó en el Boletín Oficial del Estado la transposición al ordenamiento tributario español de la Directiva UE 2016/1065 del Consejo, de 27 de junio de 2016 mediante la aprobación de la directora General de Tributos de la Resolución de 28 de diciembre de 2018, sobre el tratamiento de los bonos en el Impuesto sobre el Valor Añadido.

Dicha Directiva era de obligatoria aplicación para los países miembros a partir del día 1 de enero de 2019, por lo que bien podemos decir que su aprobación se ha hecho casi entrando en el tiempo de descuento, con los cuartos de las campanadas de fin de año sonando y con las uvas preparadas.

Sorprende que una trasposición de Directiva Comunitaria se implemente a través del rango normativo de ‘Resolución’ que se otorga al texto aprobado, y que podría verse sometido a posibles impugnaciones en atención a la falta de facultad normativa de la Dirección General de Tributos. No olvidemos que la DGT interpreta o aclara las normas (y a menudo cambio de opinión) pero no las dicta, ya que para eso está el Poder Legislativo, pero no siendo gran experto en el tema, mejor dejo ahí el tema y si alguien lo considera adecuado, que pida el VAR y revisamos la jugada.

Entrando en materia, parece que finalmente se ha regulado en España el tratamiento fiscal en el IVA de los bonos y vales canjeables por productos o por servicios. Es cierto que la Dirección General de Tributos ya marcó, en líneas generales, su tributación en el IVA gracias a varias Consultas Vinculantes que tuvieron su gran exponente en la Consulta Vinculante V4588/16. ¿Sin embargo, era necesario esperar a 31 de diciembre de 2018 trasponer la Directiva del 2016? No acierto a comprender qué puede justificar la tardanza. ¿Jugarse una sanción de la UE? ¿Confundir al contribuyente? ¿Darle la Noche Vieja?

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