A pesar de que los expedientes temporales de regulación de empleo (ERTE) por fuerza mayor provocada por el coronavirus gustaron en las patronales por las ventajas que suponen, la condición de que se hayan circunscrito exclusivamente al estado de alarma y que el empleador esté obligado a recuperar a todos los trabajadores y a no poder despedir a ninguno de ellos al menos durante seis meses ya no tanto.

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