Los sistemas públicos de pensiones de la mayoría de los países han aguantado la embestida inicial del Covid-19 gracias a las medidas de apoyo llevadas a cabo por los Gobiernos para salvaguardar las pensiones de los actuales perceptores. Sin embargo, tal y como alertó ayer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la pandemia y el esfuerzo temporal extra de los Estados también han puesto de relieve, si no se sabía ya, el impacto que tienen las jubilaciones y su configuración actual en la sostenibilidad de las finanzas públicas de los países. La OCDE, por ello, urgió a las capitales a tomar medidas de cara a asegurar el equilibrio en el medio y largo plazo. Y resumió que los Gobiernos tienen a grandes rasgos tres opciones, o una mezcla de ellas: mayores cotizaciones, trabajar más años o pensiones más bajas.

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