Miles de españoles han recibido en los últimos días una suerte de inesperado aguinaldo navideño al ver ingresado en su cuenta el monto de IRPF que abonaron por las prestaciones de maternidad y paternidad que Hacienda ha comenzado a devolverles después de que el Tribunal Supremo declarara exentas estas ayudas. La cuantía media asciende a unos 1.600 euros por las de maternidad y a 383 euros por las de paternidad, si bien la compensación llega a superar en importancia al famoso cheque-bebé en el caso de las rentas más altas.

El cheque-bebé fue una prestación económica no contributiva de 2.500 euros por cada hijo nacido o adoptado en España que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero abonó entre el 1 de julio de 2007 y el 31 de diciembre de 2010. Resultó polémico por fijar la misma cuantía para todos los padres independientemente de su renta. Paradójicamente, las devoluciones del IRPF de maternidad que la Agencia Tributaria está efectuando ahora son mayores cuanto mayor es la renta y, de hecho, superan la cuantía del cheque-bebé cuando se cobran más de 40.000 euros brutos anuales. Esto es así porque la prestación de maternidad, abonada por la Seguridad Social, cubre el sueldo íntegro de su beneficiario durante las 16 semanas de baja. Al quedar ahora exenta, el contribuyente se ahorra cuatro meses de IRPF con lo que, a mayor salario, mayor devolución. Así, el monto pasa de 919 euros para rentas de 22.000 euros brutos anuales a 1.610 para quien cobra 30.000. A su vez, supera los 3.700 euros para los salarios de 50.000 euros y ronda los 13.600 euros en el caso de un asalariado que perciba 120.000 euros.

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