La subcontratación de trabajadores será fraudulenta cuando la empresa principal conserve «en todo momento la mayor parte de la organización y gestión de la actividad contratada». Así lo determina el Tribunal Supremo en una reciente sentencia en la que unifica doctrina en relación con la siempre compleja materia de la cesión ilegal de trabajadores. 

En el caso analizado, el alto tribunal examina el recurso interpuesto por tres trabajadores contra la compañía contratante y la subcontrata (o contratista) que les empleaba, a la que se le habían requerido servicios para la gestión de diversos almacenes. Según expone la resolución, si bien ambas organizaciones tenían una entidad diferente, esta «resultaba irrelevante, puesto que la empresa contratista únicamente aportó la mano de obra para la realización del servicio convenido». Es decir, «la verdadera gestión y dirección empresarial» se llevaba a cabo desde la principal «desde el momento en que era esta la que realmente y en sus propias instalaciones organizaba el servicio».

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