Con las campañas de renta también se pone en marcha la maquinaria de comprobación de Hacienda y las temidas paralelas, es decir, liquidaciones alternativas que elabora la Agencia Tributaria al detectar errores, omisiones o fraudes en las declaraciones fiscales. Existen varios procesos reglados para que la Agencia Tributaria compruebe a los contribuyentes. Uno de los más habituales, al menos hasta ahora, era el procedimiento de verificación de datos, que supone el mecanismo de control más básico que contempla la legislación tributaria.

El problema, para Hacienda, es que los tribunales sistemáticamente han considerado que la Agencia Tributaria ha recurrido a la verificación de datos cuando debería haber iniciado un procedimiento de comprobación limitada, una figura más compleja. Son diferencias técnicas, pero importantes. Como señala el TEAC en diversas resoluciones, el procedimiento de verificación de datos se agota en el mero control de carácter formal de la declaraciones”. Y añade: “Se trata de una actividad de comprobación de escasa entidad”. Es decir, este mecanismo está previsto para corregir defectos formales o errores de cálculo; falta de coincidencia con declaraciones anteriores o una aplicación indebida y patente de la normativa.

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