El empleado que utilice para trabajar una casa pagada o cedida por su empresa tiene que declararla en el IRPF como una retribución en especie. Además, la valoración fiscal que la Agencia Tributaria realice sobre esa vivienda será independiente del uso que el trabajador haga de ella: para Hacienda, es indiferente que la use para teletrabajar o, simplemente, para residir o disfrutarla.

Así se desprende de una consulta vinculante resuelta por la Subdirección General de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas, adscrita a la Dirección General de Tributos (cuyo texto puede revisar aquí). El organismo aclara, mediante este trámite, qué sucede fiscalmente cuando un empleado presta servicios a distancia en un inmueble que, formando parte de su salario en especie, no pertenece a su empleador.

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