El Gobierno quiere que las empresas estén más conectadas… a la Agencia Tributaria. Esto no va a ser por las buenas, claro. A partir del 1 de julio, el IVA dejará de declararse de manera periódica por medio de impresos oficiales. En su lugar, los contribuyentes proporcionarán en tiempo casi real los datos de las facturas cobradas y pagadas a través de un nuevo sistema telemático, el SII (Suministro Inmediato de Información).

Para cumplir con esta obligación, las compañías deberán conectar sus softwares de gestión financiera y contable con la web de la Agencia Tributaria, de manera que sean capaces de transmitir de manera online y continua la información registrada en los libros del IVA.

Actualmente, cuando una empresa vende o compra un bien o servicio, tiene entre uno y tres meses –según el periodo de liquidación que le corresponda– para declarar a Hacienda el IVA repercutido (al cliente) o pagado (al proveedor) por dicha operación. Con el SII, ese margen de tiempo se perderá, porque el plazo entre que se contabiliza la transacción y se declara se reducirá inicialmente a ocho días y, a partir de 2018, a cuatro.

“Es un cambio de paradigma en la forma de relacionarse con la Agencia Tributaria”, dice Alfonso Díez, principal ejecutivo del fabricante de software B2T Concept. “El ciclo de declaración fiscal será ahora mucho más corto. Las empresas tendrán que ser más estrictas y exigentes consigo mismas en el registro de sus facturas para evitar cometer errores que les puedan generar problemas con Hacienda”, explica.

El uso del sistema será obligatorio para compañías que facturen más de seis millones de euros (es decir, grandes empresas), las que estén inscritas en el régimen de devolución mensual (conocido como Redeme) y los grupos societarios. Se estima que alrededor de 62.000 empresas cumplen estos criterios. Del Redeme son beneficiarias unas 36.000 empresas, aunque no se dispone de datos oficiales sobre cuántas de ellas son pequeñas o medianas.

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