Un mal agosto a la espera de un septiembre que previsiblemente será peor. El dato del Instituto Nacional de Estadística (INE) de esta mañana ha confirmado que los precios se dispararon el mes pasado hasta situarse en el 4,3%, la tasa más alta desde febrero del 2023. 

El aumento del precio de los carburantes y la disminución progresiva de las ayudas han provocado este aumento tan destacado, a lo que se añade un efecto base, porque en agosto del año pasado sus precios bajaron. Todo con el agravante de que, visto el cierre del oleoducto que Arabia Saudí utilizaba como alternativa al estrecho de Ormuz, la inflación en septiembre se pronostica peor. De momento, ya ha disparado el precio del barril de Brent por encima de los 100 dólares. Una pista de la situación la dio el BCE el jueves pasado, cuando  acompañó su subida de tipos  con comentarios que hacen prever una inflación prolongada muy por encima del deseado 2%. La moderación tendrá que esperar al 2027.

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