La normativa de la Seguridad Social establece que la incapacidad temporal tiene una duración ordinaria de 365 días. No obstante, puede ser prorrogada otros 180 días si se considera que el trabajador aún puede recuperarse.
Por tanto, el tiempo máximo de una baja es, de manera general, de 545 días, es decir, aproximadamente 18 meses. Sin embargo, existe una excepción que permite llegar a los 24 meses, aunque es poco frecuente.
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