Una de las cosas que más daño hace a la pequeña y mediana empresa es el cobro tardío de los bienes o servicios que proporciona a sus clientes. Cobrar tarde una factura puede hacer que peligre la estabilidad de una sociedad que vive cada día en una situación económica apretada y difícil. Poner solución a estos problemas facilita la circulación de capital y la creación de empleo en esas pymes que llevan el peso del tejido empresarial español.

Uno de los sectores más afectados por este tipo de situaciones es el agrícola. La industria agroalimentaria de nuestro país está integrada, de forma mayoritaria, por pequeñas y medianas empresas que comercian con grandes grupos empresariales que, de forma contraria a lo que se podría pensar, son los que ponen más dificultades para que el pequeño empresario pueda cobrar las facturas y seguir dotando de liquidez a su negocio. Pero existen muchos casos en los que el pago de las facturas no llega a tiempo y las pymes se ven obligadas a endeudarse con los bancos, a través de líneas de crédito o de préstamos, tanto como para financiar sus compras como para poder continuar con el normal desarrollo de su actividad.

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