Miquel Sàmper, conseller de Empresa i Treball, habla de la necesidad de debatir “un cambio de paradigma” ante los embates de las olas de calor, que van a condicionar los horarios laborales. Para prevenir golpes de calor tal vez haya que tender hacia horarios más nocturnos en ciertas actividades en el exterior –pone el ejemplo del operario que limpia cristales–; pero todo esto obligará a su vez a calibrar esta acción preventiva para ponderar cuándo prevalece el derecho al descanso.

Las olas de calor están asediando el mundo del trabajo. ¿Qué hacemos para adaptarnos a este calentamiento? ¿Se necesita una nueva legislación para prevenir los riesgos laborales derivados del calor?

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