Quince minutos. Eso es lo que tarda un conductor de autobús de la empresa Nex Continental Holdings, S.L. –del Grupo ALSA–, en llegar desde la cabecera de su línea, en Avenida de América 8, hasta la base de la empresa para ponerse o quitarse el uniforme.
Ni mucho ni poco. Pero suficiente para acabar en los tribunales y para que la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid haya tenido que responder a una pregunta que parece sencilla y no lo es: ¿ese rato cuenta como trabajo?
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