No pasaron ni 24 horas de conocer que Magdalena Valerio sería la ministra de Trabajo para que el sector empresarial se pusiera en alerta. Valerio avanzó ayer que daría un vuelco a la reforma laboral de 2012, la bestia negra para el PSOE. Junto a este lavado de cara de la norma estrella del Ejecutivo de Mariano Rajoy, el reto lo ha puesto la ministra en propiciar un gran pacto en pensiones para dar tranquilidad a los actuales pensionistas y a los futuros. Una agenda que quiere llevar adelante con mucho diálogo.

Tras tomar posesión de la cartera de Trabajo de manos de su predecesora, Fátima Báñez, la nueva titular socialista anticipó que se ocupará en mejorar la situación de las personas que trabajan o buscan un empleo, así como para los que quieren tener garantía de una pensión digna ahora o los que la esperan en el futuro. Luchará también por aquellos que se han tenido que ir fuera de España en busca de trabajo, y por los que han venido buscando mejores condiciones de vida.

Recordó Magdalena Valerio que la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo fue creada en 1995 para velar por la sostenibilidad social, política y económica del sistema de pensiones, que afecta a más de diez millones de pensionistas. Y aseguró que «están sentadas las bases para conseguir un gran acuerdo en pensiones». «Vamos a darle un gran impulso», dijo, para lograr así «transmitir seguridad, confianza y esperanza. Ante la incertidumbre, certidumbre», puntualizó.

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