La primera ola de calor del verano, que ha comenzado el pasado jueves, promete ser el inicio de una temporada estival marcada por altas temperaturas intensas y prolongadas durante varias jornadas consecutivas. Estos fenómenos climáticos, que se intensifican año a año, han sido recogidos por una norma aprobada por el Gobierno en mayo que busca la “protección de los trabajadores que trabajen al aire libre”.
Entre los puntos más destacados de la normativa, anunciada por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, destaca que las empresas estarán obligadas a paralizar la actividad si los trabajadores están en peligro, como parte de las medidas de protección exigidas para con sus empleados. Sin embargo, la disposición también resalta que esta obligación “solo deberá realizarse en aquellos casos en que no pueda garantizarse de otro modo la debida protección del trabajador” para desarrollar “determinadas tareas” durante las horas en las que se produzcan las altas temperaturas o los fuertes vientos. Es decir, no están prohibidos todos los trabajos al aire libre durante las olas de calor, sino aquellas que supongan un riesgo para la plantilla.
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