Los negociadores de convenios se han puesto a trabajar después de que 2013 terminara siendo el año con menor actividad de negociación colectiva de las últimas dos décadas. En el pasado ejercicio apenas la mitad de los asalariados firmó su convenio, frente a aproximadamente el 80% de los trabajadores por cuenta ajena que lo hacía en los años previos a la crisis y el 75% que negociaba sus condiciones en 2011, el año anterior a la reforma laboral. Y es que han sido precisamente esos dos motivos –la crisis, primero, y luego la reforma laboral– los causantes de este frenazo en la negociación colectiva.
Así a partir de 2010 empezó a haber muchas unidades de negociación que no renovaban sus convenios por discrepancias a la hora de fijar subidas salariales. A esto se unió en 2012 la reforma laboral, que limitaba la ultraactividad de los convenios (prórrogas automáticas) a un solo año, y transcurrido ese tiempo el contenido del acuerdo colectivo decae, lo que desincentivó a muchos negociadores empresariales a renovar sus convenios, esperando que decayeran.
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