Las cláusulas de garantía salarial han sido durante años uno de los principales –si no el principal– caballo de batalla de los sindicatos en las negociaciones salariales de sectores y empresas. De hecho, los acuerdos anuales de negociación colectiva que patronal y sindicatos retomaron en 2001 incluían todos ellos la inclusión de estas cláusulas en la fórmula general para fijar los salarios que aconsejaban a los negociadores de todos los ámbitos. Fue uno de los principales logros sindicales en esta materia, ya que los empresarios han intentado año tras año eliminar estas garantías.
Finalmente, la crisis se ha impuesto a la hora de negociar los salarios y las cláusulas de revisión salarial que garantizan el mantenimiento del poder adquisitivo cada vez protegen a menos trabajadores. Según los datos de 2013, último año cerrado de negociación colectiva, un total de 1.723.783 asalariados tenían una cláusula para actualizar sus salarios con la inflación.
Si se compara con los 7,6 millones de empleados que tenían esta garantía en diciembre de 2007, antes del inicio de la crisis, supone que el colectivo de trabajadores su poder adquisitivo garantizado ha caído un 77,4%.
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