Se trata de un nuevo esquema de interlocución con la Agencia Tributaria mediante el que el impuesto no se pagará hasta que se haya cobrado la factura. Los primeros augurios, sin embargo, no son muy halagüeños. El presidente de la Federación de Asociaciones de Autónomos ATA, Lorenzo Amor, rebajó ayer a 180.000 el número de trabajadores por cuenta propia que podrían acogerse a ese nuevo esquema.

Este sistema de pago del impuesto se ha ideado para 2,3 millones de potenciales beneficiarios, que son todas las pymes y autónomos que facturan menos de dos millones de euros. El secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, no quiso adelantar cuántos autónomos se han apuntado ya al nuevo régimen especial de IVA de caja, ya que no cree que sea razonable avanzar cifras hasta que no se cierre el plazo fijado por la Agencia Tributaria, que concluye el 31 de marzo.

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