Ni ‘favor’ a los empleados que se llevan el portátil a su lugar de vacaciones ni ‘salario emocional’. El teletrabajo se ha convertido en una realidad estructural para el 50% de las empresas españolas y el 25% de los ocupados. Pero estos datos esconden una fuente de tensiones latentes que seis años después de la pandemia y cinco de la Ley de Trabajo a Distancia sigue lejos de apagarse, mientras el crecimiento de la modalidad se mantiene prácticamente estático.

De hecho, según la VI Radiografía del Teletrabajo a los que ha tenido acceso elEconomista.es, el 35% de los asalariados en esta modalidad buscarían otro trabajo si se exige más presencialidad, porcentaje que se eleva al 39% si el retorno a la oficina es total. Algo que solo un 1% de las empresas ha decidido hacer en el próximo año.

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