No hace falta una máquina de fichar, puede ser un sistema tecnológico o tradicional, pero todas las empresas deberán disponer desde el día 12 (domingo) de un sistema de control para registrar la jornada laboral efectiva de sus empleados, en el que se refleje el horario de entrada y salida de cada uno de ellos. No hacerlo implicará multas de hasta 6.250 euros. Así lo estipula una de las medidas más polémicas tomadas por el Gobierno en sus «viernes electorales», cuyo principal objetivo es luchar contra el fraude laboral y controlar las horas extraordinarias.

Esta es una de las iniciativas legales que mayores recelos ha levantado en el mundo empresarial, por considerarla una nueva traba a la actividad, especialmente para pymes y autónomos, sin olvidar el sobrecoste que puede implicar la reclamación del pago de horas extra por parte de los trabajadores. Según datos de CC.OO. en España se realizan tres millones de horas a la semana que no se pagan ni con dinero ni con tiempo de descanso, lo que supone el 44% de todas las horas extra trabajadas.

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