Después de una concentración de dos días con todos sus ministros en el palacete de Meseberg, Merkel tragó ayer saliva e inspiró profundamente al anunciar la primera medida de la gran coalición alemana: rebajar la jubilación a los 63 años.

El mismo país que ha presionado al resto de sus socios europeos a no permitir por más tiempo las jubilaciones antes de los 67 años realiza ahora una reforma de sus propias pensiones que reabre la jubilación a los 63 años y que será aprobada en el Consejo de Ministros del próximo 29 de febrero para inmediatamente ser redirigida al Parlamento en forma de proyecto de ley.

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