Cada vez es más habitual que grandes firmas empresariales trasladen a sus trabajadores a centros ubicados en distintas localidades y la pregunta que subyace es, ¿qué limitaciones hay?

A esta pregunta acaba de responder el Tribunal Supremo (TS) en una reciente sentencia, que se puede consultar aquí, en la que legitima el poder del empresario para este tipo de movilizaciones geográficas siempre y cuando no implique cambio de residencia de su subordinado.

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