Los despidos por burofax comienzan a computar, a efectos de posibles recursos, desde que el trabajador recoge la carta, no desde que Correos deja el aviso. Si el empresario opta por esta fórmula para cesar a su empleado, deberá contar con los 30 días que este tiene para retirar la notificación de la oficina postal. Dicho de otro modo, en la comunicación del despido siempre ha de finalizarse el trámite de notificación elegido por la compañía, no pudiendo reprocharse negligencia alguna al trabajador por agotar este plazo. Así lo establece el Tribunal Supremo, en una reciente sentencia (cuyo texto puede consultar aquí) en la que resuelve definitivamente esta controversia. El fallo da la razón a un exempleado de una aeronáutica que defendió había presentado la demanda por despido a tiempo, pese a haberse demorado un mes en recoger la carta. El alto tribunal avala la cuenta procesal (computando 20 días desde la retirada del burofax), y niega que esta conducta sea dilatoria o reprochable.

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