El frío fiscal puede llegar a su fin. Tras dos años de recesión jalonada de más de 30 subidas de impuestos aprobadas, el Gobierno pretende que la tributación funcione como inusual soplo hacia la recuperación. Entre marzo y abril, el Ejecutivo acordará una reforma fiscal que quiere conjugar bajadas de impuestos con subidas de la recaudación: impulso a la actividad sin deterioro del déficit público que entrará en vigor en pleno 2015 electoral. ¿La fórmula para conjugar variables en principio opuestas? Hacienda busca ampliar las bases imponibles, esto es, el número de contribuyentes que tributan, para beneficiar fiscalmente sobre todo a familias y pymes. «Ahora toca bajar impuestos», sentenció el presidente Mariano Rajoy esta semana.

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