El fuerte incremento de los precios de la vivienda de obra nueva en ciudades como Madrid y Barcelona, ligado al mismo tiempo a su escasez, está impulsando la compra de viviendas de segunda mano. Una vez hecha la adquisición no son pocos los propietarios que optan por realizar una reforma antes de entrar a vivir. Un colectivo al que se suma además el de aquellos que deciden que ha llegado el momento de una renovación parcial o total de su hogar, más cuando en España más de la mitad del parque de vivienda supera los 40 años y este envejece a un ritmo anual del 2%.

Según cálculos de la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac) la factura total de las reformas de casas en España asciende a 21.192 millones de euros cada año. Una cuantía que podría reducirse en casi 2.000 millones de euros al año si se aplicara correctamente el IVA, sostienen.

Las obras de renovación y reparación de viviendas tributan al tipo reducido del 10% cuando la persona que realice las obras no aporte materiales para su ejecución, o en el caso de que los aporte, su coste no exceda del 40% de la base imponible de la operación, según explica la Agencia Tributaria. Es decir, si el propietario de una vivienda quiere cambiar el suelo de la misma y tiene un presupuesto total de 10.000 euros, de los que 3.000 euros corresponden a los materiales aportados por quien realiza la obra, toda la obra tributará al tipo reducido del impuesto sobre el valor añadido. Si los importes son 10.000 y 5.000 euros, respectivamente, el IVA que corresponde en este caso ya será el general del 21%.

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